Wells, la ciudad más pequeña de Inglaterra, parece salida de un cuento medieval, con su imponente catedral gótica, el Palacio del Obispo y las Cuevas de Wookey Hole.

En este sitio inspirador reside (por ahora) la artista visual Wendy Robinson. La aclaración la hace ella cuando se presenta en Patreon y nos cuenta que hace unos años decidió dejar casa, hipoteca y trabajo docente para recorrer Europa en casa rodante.

“Esto cambió por completo mi perspectiva y me dio tiempo para concentrarme en hacer lo que me gusta: mi práctica artística y un viaje de transformación personal a través del Art Journaling. Nunca me arrepentí. Hago lo que me gusta porque realmente creo que hacer arte es una medicina.”

El nombre que Wendy le da a su proyecto es “The Unexpected Gypsy” (La Gitana Inesperada) y es ese espíritu nómade, libre, que descubrió cuando tomó la decisión más importante de su vida, lo que le permite seguir siéndolo, aún fuera de la ruta, ahora establecida en su estudio de arte en la región de Somerset.

Sus finas pinturas transitan el mundo de las hadas y esta estética también se refleja en su pasión por el Art Journaling, práctica que consiste en trabajar un diario personal como una obra de arte.

Su obra es invaluable, como toda creación. Depende del impacto que produce en ese otre necesario para que suceda el hecho artístico. Y no tiene precio. Desde la creadora o el creador, es un regalo de su paso por este mundo.

Pero como dice Seth Godin, lo que sí tiene precio y se puede vender son los souvenirs. La idea representada en un formato tangible y escaso. (Condición necesaria para que tenga un sentido económico). La obra, el arte, el concepto, es abundancia, infinito. Sus representaciones físicas (o digitales) no. 

Llego a este punto, que es el que tocamos en el episodio del podcast de esta semana “Compartir y Monetizar”, porque Wendy me parece un ejemplo perfecto de lo que intento reflexionar aquí.

Es sólo a partir de su decisión de compartir sus obras primero en Pinterest, Instagram y luego dando un salto al comenzar su canal de YouTube que Wendy logra dar a conocer su arte mostrando quién es y por qué hace lo que hace, sin temor a la vulnerabilidad de exponer el alma. “Putting herself out”.

Primero compartir. Después monetizar. Hasta que se convierte en un círculo donde no hay primero y después. Es todo parte del ciclo de la vida artística posible en estos tiempos. De la Vida Creativa elegida.

El arte y la expresión como toda medicina. Mostrarse desde las más profundas convicciones. Vencer los miedos a los fantasmas del juicio interno y externo. Y entregarse. Entregar, dar, compartir, disfrutar del viaje, del simple hecho de poder hacerlo con lo mejor que tenemos para dar. Hasta ahora. Porque si seguimos con la misma intención, mañana seremos mejores. 

Y esta será la mejor forma de que nos encuentren aquellas personas curiosas, buscadoras (los Searchers, me gusta llamarles). Esas interesadas en probar cosas nuevas, esos que no esperan a que algo esté probado y aceptado por todes para probarlo recién entonces. Esas personas capaces de descubrir nuestro mensaje porque… sí, era precisamente para ellas. 

Dice Seth que, cada vez más, el contenido creativo en sí mismo va a estar tan disponible que por lo único que vamos a pagar será por los souvenirs del mismo o bien por las conexiones. Por la posibilidad de vivir una experiencia de conexión con otres que estén en la misma frecuencia. (Un concierto, un workshop, un evento, etc.) Por ser parte de algo que nos importa.

Wendy tiene 1360 ventas en Etsy de los “souvenirs” de su arte. Y más de 200 mecenas que la apoyan en Patreon, donde inspira y enseña sus técnicas artísticas a la tribu de personas más enganchada con su propuesta. 

Pero antes (o durante) tiene casi 60 mil personas suscriptas a su canal de YouTube donde, con toda la generosidad, la constancia y la paciencia, que por definición tiene el trabajo artístico, Wendy enseña todo lo que sabe sin guardarse nada. Muestra su trabajo y se muestra a ella misma en un Vlog maravilloso.

A fairy tale? (¿Un cuento de hadas?) Sí, pero uno posible.

“Sirena” by Wendy Robinson

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