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Be no había dormido en toda la noche.

Aunque quizás esa había sido la noche menos tormentosa de todas las últimas. Al menos no había tenido pesadillas.

Ese sueño repetido de estar corriendo trenes.

En cambio había estado despierta saltando de un pensamiento a otro, enroscando mechones del pelo sobre el dedo índice como hacía cada vez que estaba nerviosa.

Extrañamente se le había venido una imagen a la cabeza. Una de su infancia. Estaba parada en la estación de Derqui, de la mano de su abuelo, esperando a su madre que vendría a buscarla y llevarla al fin de regreso a su casa.

No era malo pasar unos días con los abuelos… la casa tenía un parque grande donde jugar, había árboles para trepar y hasta una hamaca. Pero no estaba ahí porque quería, sino porque sus padres solían dejarla con ellos para poder trabajar.

Quizás por eso, ni bien cumplió dieciocho se había ido a vivir sola. Y después con una amiga. Y después con un novio, y otra vez sola, y así. Con tan solo veintitres años tenía más mudanzas que cosas que mudar.

Por muchas razones había creído que esta había sido la última. No sólo porque se había casado, con fiesta y todo, sino porque había cumplido su sueño de vivir en Brasil… en Río… en la maravillosa ciudad en que había conocido al tipo más maravilloso.

Ce era tan parecido a ella. Iba siempre a por sus sueños, no se quedaba quieto… cuando quería algo no paraba hasta conseguirlo. Había llegado a trabajar en la dirección artística de Mangueira, la Escola que lo había visto crecer sambando en las callecitas del morro.

Los últimos siete años habían sido muy intensos, acompañando a Ce en la Escola, ayudándolo con el trabajo social en la favela y apoyándolo en todo lo que él hacía y que ella tanto admiraba.

Tan intensos… que no se habían dado cuenta de que la semana siguiente Be cumplía treinta años. Ni ella ni él, porque no habían hablado del tema. Claro, Ce estaba muy ocupado y todo era tan importante, y tan necesario, y tan…

Riiiiiing Riiiiing – El despertador sonó a las siete como siempre.

Ce saltó de la cama y desde el baño comenzó a contarle los planes que tenía para ese día.

Pero Be no se levantó ni le contestó. Siguió con la mirada fija en la ventana y con el dedo índice enrulando un mechón de pelo.

Be, vamos, arriba! Que hoy tenemos que ir al centro y vamos a perder el tren.

Ce… no quiero ir.

Bueno, está bien… quedate.

No, me voy. Me vuelvo a Buenos Aires.

Qué?? A Buenos Aires?? A hacer qué?

A retomar la facu, mis cosas… no se… Pero sé que siempre hice lo que quería… y que de eso precisamente te enamoraste. Siempre estuve donde quería estar y haciendo lo que quería hacer. Igual que vos… Pero quizás yo lo haya olvidado en los últimos años. Y entonces ya no sirve.

Entiendo… Por eso estamos así últimamente.

Porque hace tiempo no nos preguntamos qué queremos . O al menos yo. Quiero tener ganas de ir a la Escola o a la favela por mí, no por vos. Quiero querer estar con vos cada día, no porque lo diga un papel. Quiero querer lo que hago, no hacerlo por costumbre. Quiero…

Me querés?

Mucho.

Pero querés irte ahora?

Sí, quiero.

***

Heitor dos Prazeres Morro da Mangueira, Río – 1965 – óleo sobre tela

Trem Das Onze
(Adoniran Barbosa)

Não posso ficar
Nem mais um minuto com você
Sinto muito amor
Mas não pode ser
Moro em Jaçanã
Se eu perder esse trem
Que sai agora às onze horas
Só amanhã de manhã

Mas além disso muié
Tem outra coisa
Minha mãe não dorme
Enquanto eu não chegar
Sou filho único
Tenho minha casa para olhar

Sou filho único
Tenho minha casa para olhar

É que eu não posso ficar
Demônios meu filho
Da Garoa é?

Zai, zai, zai zai zai zai
Quaiscalingudum
Quaiscalingudum
Quaiscalingudum

Zai, zai, zai zai zai zai
Faz calingudum
Faz calingudum
Faz calingudum

Não posso ficar
Nem mais um minuto com você
Sinto muito amor
Mas não pode ser
Moro em Jaçanã
Se eu perder esse trem
Que sai agora às onze horas
Só amanhã de manhã

Não posso ficar
Nem mais um minuto com você
Sinto muito amor
Mas não pode ser
Moro em Jaçanã
Se eu perder esse trem
Que sai agora às onze horas
Só amanhã de manhã

E além disso mulher
Tem outra coisa
Minha mãe não dorme
Enquanto eu não chegar
Sou filho único
Tenho minha casa para olhar

Eu não posso ficar
Nem mais um minuto com você
Sinto muito amor
Mas não pode ser
Moro em Jaçanã (Moro em Jaçanã)
Se eu perder esse trem
Que sai agora às onze horas
Só amanhã de manhã

E além disso mulher
Tem outra coisa
Minha mãe não dorme
Enquanto eu não chegar
Sou filho único
Tenho minha casa para olhar

Zai, zai, zai zai zai zai
Quaiscalingudum
Quaiscalingudum
Quaiscalingudum

Zai, zai, zai zai zai zai
Faz calingudum
Faz calingudum
Faz calingudumFaz cundum, tchau!

Fuente: LyricFind
Compositor: Adoniran Barbosa
Letra de Trem Das Onze © Tratore, Warner Chappell Music, Inc



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